Por mi parte yo me puse en cuclillas para estar a su altura y agite la mano para saludarlo. El tímidamente levanto su mano y dio otro paso para adelante. Me veía con una increíble curiosidad y seguramente pensaba – !Mira tiene los ojos redondos, como los de la televisión!. Se oyó a lo lejos una voz de mujer en voz alta y el niño contesto algo, seguramente era su mamá que lo estaba buscando. El niño continuó hablando guindola con la voz pero no apartaba su vista de mi y momentos después apareció la señora por el pasillo.

Era una mujer delgada y atractiva, se veía bastante joven pero lo mas característico de ella era su cara… tenia una cara de pánico que no trato de disimular, seguramente estaba demasiado cerca de su chilpallate. Mas rápida que una bala se acerco a su hijo, lo jalo y salió corriendo en dirección opuesta y eso que me había bañado y rasurado en la mañana. La verdad me sentí bastante ofendido por su actuación, no había ni tocado al niño para se pusiera así, luego por que cuando crecen son xenofobicos, si solo nos ven en la televisión.

Trate de no sentirme muy aludido por el tema y seguí con mis compras. Compre arroz, una jitomates, aguacate (carísimos por cierto), unas maruchan (para no perder la tradición), algo que parecía carne de vaca, cereal, arroz (había que comenzar a acostumbrarnos), cereal (también bastante caros), unas sopas de pasta, cubitos de tomate para la sopa, jugos de frutas, unos cigarros y un encendedor.

Llegué con la cajera y ella tuvo que controlarse y atenderme, aun que estaba temblando claramente. Comenzó a hacerme las preguntas de rutina de los supermercados, o al menos eso creo que decía, y después de la tercera que hizo simplemente le conteste en ingles – No japonés. Pareció entender y hizo mas preguntas. Mire a mi alrededor y las demás cajas estaban llenas y en la mía no había nadie formado, apenas llevaba dos días y eso del miedo a los extranjeros ya se iba haciendo aburrido.

Pague con la tarjeta de crédito, y cuando iba a recoger las cosas me percate no había nadie que guardara las cosas en las bolsas. Pero había una barra con bolsas, al parecer era del concepto hágalo usted mismo. Al ir poniendo todo en la bolsas me di cuenta que faltaba el encendedor, busque en el ticket y como era de esperarse no entendí nada. Estaba seguro que lo había tomado y busque nuevamente entre las bolsas pero no encontré nada. De pronto se me ocurrió ver si estaba en las bolsas de mi pantalón y tenia dos encendedores, no había pagado el segundo encendedor y me puse nervioso.

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