Por favor – le conteste.
Camino hacia mi, tomo una de las botellas y me la dio – Cuatro mil Doscientos yenes – agrego secamente. Tome el dinero de mi bolsa y se lo di, aun que me quede pensando en el precio. Eran casi cuarenta dólares por la botella de algo que por todo lo que sabia podía saber muy mal, aun que ya no me podía arrepentir. El señor metió la botella en una bolsa de papel y me la entrego. Le di las gracias y salí muy feliz cual teporocho.
Llevaba apenas una cuadra cuando me di cuenta que no sabia como tomar lo que acababa de comprar por lo que regrese a la tienda y cuando entre el señor se me quedo viendo con cara de, ahora que quiere este.
Perdone, tengo una duda mas sobre el vino que me compre – Dije. Y no tuve respuesta.
¿Es Sake verdad? – Insistí.
El señor se limito únicamente a mover la cabeza en forma afirmativa.
¿Como se toma? – pregunte sonriendo. Sabia que tenia que contestar algo, no podía dejar de atender a un cliente.
Solo – Contesto de forma cortante.
Sabia que no podía presionar mucho la platica y le dije -!Muchas Gracias! – y me retire.
Camino a la casa no pude dejar de pensar en él y en su señora. ¿Por que se habían comportado así? Me habían atendido por ser cliente pero con no muy convencidos, la burbuja parecía muy desarrollada aquí. Lo que era irónico es que se comportaran así, en especial el señor que hablaba tan bien ingles. Era muy sospechoso.
Llegué a la casa y decidí dejar de pensar de más, deje la botella y vi nuevamente el mapa. Esta vez tendríamos que ir a comprar provisiones. Era urgente tener al menos algo de agua, refrescos y algo de comer. Salí de la casa y decidí utilizar una nueva estrategia de búsqueda. Iba a caminar únicamente en la dirección que quería ir sin fijarme mucho en la precisión de las calles.
Di muchas vueltas de mas y una hora después llegue al supermercado. Tome mi carrito y entre sin fijarme mucho a mi alrededor. Comenze a andar entre los pasillos buscando algo comible, pero eran pocos los alimentos que reconocía y sabia muy bien que no podía pedir ayuda. Tener la suerte de encontrar alguien que hablara ingles era muy baja.
Cuando iba pasando por el pasillo de los dulces apareció el primer niño que había visto en la ciudad. Se me quedo viendo fijamente y se inclinaba un poco para verme mejor, mi carrito le estorbaba. Daba un paso adelante, esperaba un poco y luego otro paso.