En el momento que me iba a levantar regreso el señor y me trajo los alimentos, los puso en la mesa de una forma muy propia, lo que confirmaba un poco mis teorías de la atención al cliente. Después de eso me trajo el famosísimo te verde para acompañar la comida. Se alejo haciendo una casi imperceptible reverencia y regreso al cuarto escondido.

Mi plato se veía curiosamente antojable, era un filete de puerto empanizado con sabrá Dios que. Aun que era crujiente pero a la vez no estaba duro y el sabor era excelente. Estaba acompañado por una mini ensalada con un aderezo cafe, que no era de mostaza, que también estaba bastante rico. En menos de dos minutos había terminado con la comida y me senté a esperar a que regresaran alguno de los dos. Examinando el lugar con mas detalle note que había un cenicero, fui por el y prendí un cigarro.

No llevaba ni dos fumadas al cigarro cuando regreso el señor y se sorprendió de ver que no había nada en el plato. Disimuladamente miro debajo de la mesa, tal vez esperaba encontrar ahí la comida. Al darse cuenta que no había nada sonrío disimuladamente y se acerco para recoger los platos.

Muy sabroso! – le dije mientras recogía los platos y el simplemente inclino un poco la cabeza.

¿Cuanto le debo? – le pregunte y señalo una de las tablas sin decir una palabra.

Lo siento – le dije tratando de forzarlo a hablar- no se leer japonés.

Son trescientos veinte yenes – contesto secamente.

Saque el dinero y se lo entregué, el lo recibió con las dos manos. También saque unas monedas extras y las iba a dejar de propina cuando dijo seriamente – No propinas en Japón. Disculpe siempre se me olvida eso – dije con una sonrisa – Muchas gracias por la comida – y salí del restaurante.

Comenze a caminar y a los dos pasos volví a ver la tienda de vinos y decidí acercarme para ver que vendían. Apenas había entrado y veo al mismo señor del restaurante, claro debí haberlo esperado. Busque algún vino conocido pero no encontré nada, lo único que reconocí fueron cervezas y whisky, lo demás parecían ser botellas de Sake. Di un par de vueltas y no me decida por nada hasta que le pregunte – ¿Alguna sugerencia de vino?. ¿Vino Japonés, Sake? – Pregunto el en su tono habitual.

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