Pasaron varios segundos y fui yo el que decidió romper el silencio diciendo que quería comer. El continuo a la defensiva y pregunto con un acento muy raro – comer?. Si, comer – conteste yo simplemente. El camino un poco hacia mi y señalo unas tablas de madera que estaban colgadas en la pared mi entras decía – Escoger.

Mi quede viendo las tablas, estaban escritas en Japonés, lo único que creí distinguir era el signo de precio y los ceros de la cantidades y eso fue por que el símbolo de yenes estaba escrito en todas las etiquetas de precios. Espere unos minutos deseando que se apiadara de mi y como era de esperarse no lo hizo y sonriendo le dije – No entiendo lo que dice.

Su mirada se agudizo un poco mas y comenzó a decir de una forma metódica y poco explicativa mientras señalaba cada una de las tablas – Ramen, ramen, pollo, cerdo, no saber, tonka… cerdo, pollo… – y continuo así con cada una de las tablas. Como era de esperarse la explicación no sirvió para absolutamente nada y el retirarme hubiera sido bastante grosero así es que escogí el platillo que mas me llamo la atención y dije con una sonrisa maliciosa – Tonka… cerdo por favor. El contesto algo en Japonés y salió por la puerta trasera yo decidí sentarme y esperar.

Momentos después regreso la esposa, se veía bastante nerviosa pero guardaba su aire de dignidad y comenzó a preparar la comida. Tenia mucha curiosidad de saber que fue lo que pedí pero supuse que no era buena opción el acercarme a ver. La esposa podría sentirse acosada y preferí esperar en mi lugar.

Poco a poco mi tensión fue subiendo, no sabia que había pedido y no podía rechazar la comida después de que la señora estaba trabajando únicamente por que su esposo se lo había ordenado, o al menos eso parecía. Por otro lado mi estomago ya estaba en plena guerra, las lombrices se estaban matando mutuamente lo cual era bastante incomodo, solo rezaba por que la comida japonesa de este restaurante fuera edible, yo soy muy especial para la comida.

Aproximadamente diez minutos después la comida ya estaba lista, la dejo a un lado de donde la había preparado y salió. Tal vez era mucho para ella  traerme la comida o tal vez había faltado algo. Era muy probable que no me quisiera traer la comida, sobretodo por la forma en la que me recibió pero no sabia si ir por ella o no el problema es que la comida olía muy bien y no quería esperar.

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