Salí del departamento y vi las direcciones que me había dado Akiko, la primera parada era algo de comer. Tenia que caminar dos cuadras a la izquierda, girar nuevamente a la izquierda y dos cuadras mas adelante había unos restaurantes marcados en el mapa.

Comencé a caminar siguiendo las instrucciones y antes de llegar a los restaurantes que decía el mapa tope con pared. Estaba sorprendido, como es posible que me perdiera en un radio de cuatro cuadras y camine de regreso al departamento. Llegue sin ningún problema, pensé que tal vez tenia el mapa al revés y camine en la dirección opuesta. Antes de llega a la izquierda tope con el estacionamiento del hospital que no tenia salidas. Regrese al departamento y trate nuevamente como había empezado y termine en el mismo callejón. No tenia absolutamente nada de sentido decidí avanzar una cuadra mas y también era un callejón, la siguiente igual y también la siguiente.

La sexta calle no terminaba en callejón y avance las dos cuadras prometidas y no encontré nada. Decidí avanzar un par de cuadras mas y termine en un campo de arroz. Mire nuevamente el mapa, únicamente el hospital estaba en donde debía de estar, molesto hice bolas el mapa, lo guarde en la bolsa y camine de regreso.

Fui a la séptima calle que terminaba en callejón también, de igual forma la octava. La novena también terminaba en callejón pero se veía que cruzaba un par de calles antes y decidí explorar un poco. Antes de que terminara la calle a mano derecha había algo que parecía un restaurante, una vinatería y una tienda donde vendían cigarros. También había una maquina afuera que vendía cigarros, eso si era bueno para emergencias. Aun que deseaba que no lo fuera, probablemente esa era la plaza que venia en el mapa. No estaba muy convencido a entrar al restaurante pero el hambre pudo mas que yo y entre.

Tal vez decir restaurante era mucho halago para el local, parecía mas una fonda. Tenia dos mesas y dos sillas. Una Japonesa ya mayor era la que atendía el local, en el momento que me vio entrar al lugar huyo, si literalmente huyo, por la puerta trasera. Oi gritos y decidí esperar para ver que pasaba, no creí encontrar rápido otro lugar donde comer y no quería vagar con el estomago vacío. Momentos después salió un viejito por la puerta y se me quedo mirando fijamente, ninguno de los dos dijo nada.

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