Mire a Akiko y le dije de mal humor – acaso el colchón se renta aparte?.

No, mire en la bodega esta todo lo que necesita para dormir – contesto ella apuradamente.
Abrí la bodega y había ahí dos colchonetas tan pequeñas y delgadas como el resto de casa, también estaban las sabanas. Probé poner una de las colchonetas en el espacio de la cama y cambia perfectamente. Prendí la televisión y vi que tenia unos canales americanos, también estaba el cable de internet y todo parecía estar en orden.

Akiko me pidió que esperara un momento, salió del cuarto y regreso cargando una caja donde tenia utensilios de cocina, un vaso, un plato extendido y uno hondo, un tenedor, un cuchillo, una cuchara, en resumen uno de todo. Por lo visto quería que lavara cada vez que terminara de usarlos para que no se acumularan, pero bueno fue un buen detalle de ella.

Me mostró un mapa de la colonia y me explico los servicios que tenia cerca, un hospital a una cuadra, un supermercado a unas cuatro cuadras, una pequeña plaza un poco mas lejos, todo se veía muy accesible. También me recomendó que comprar una bicicleta para transportarme ya que la oficina y la escuela estaban cerca del departamento aun que no tan cerca como para irme caminando.

Me ayudo un poco a instalarme pero como la mayoría de mis cosas venían por paquetería no se tardo mucho. Antes de partir me dejo los números de teléfono de emergencia, los de la escuela, la oficina y sus teléfonos personales. Nos despedimos con una reverencia, entre a la casa y lo único que pude hacer fue sentarme a ver un poco de televisión, pero había algo me incomodaba.

Me puse a ver televisión un rato pero la televisión americana iba mas retrasada que en mi país y algunos de los programas estaban traducidos al Japonés. Dure poco tiempo viendo la televisión y me decidí ir a comer algo y pasar al súper para comprar comida. Cuando me estaba alistando para salir por inercia toque mi cintura para ver si traía mi celular cuando me acorde que no tenia celular. Busque en la casa y tampoco había teléfono. Muy atenta Akiko en dejarme los números de emergencia pero sin teléfono iba a tener que gritar en la calle por auxilio, esperando que alguien hablara ingles para que me entendieran. Decidí agregar a mi lista de prioridades el celular y salí del departamento.

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