Era la primera vez que toque el piso de mi nueva ciudad (para que no se oiga tan mal como decir pueblo) y la verdad estaba bastante decepcionado. A diferencia de los otros lugares por donde pase la estación era increíblemente simple, el minimalismo en su máxima expresión. Había únicamente lo necesario y ni una cosa mas, solo unas escaleras eléctricas y todo parecía gris, sin color.
Iba caminando por la estación y había grandes espacios vacíos sin espacio aparente, a excepción de la burbuja invisible que me rodeaba, al parecer no estaban muy acostumbrados a los extranjeros y se alejaban de vi lo mas que podían. Trataban de disimular que me ignoraban pero su curiosidad era tan fuerte que los hacia verse ridículos, se alejaban de mi, sus cabezas no se movía pero sus ojos se desorbitaban.
Me acerque a la salida tratando de pasar desapercibido, lo cual fue prácticamente imposible y escuche que alguien llamaba “!Ceruya San, Ceruya San!” por mas que buscaba quien me llamaba, todos se veían iguales por lo que decidí seguir la voz.
Detrás de los torniquetes estaba una mujer de aproximadamente cuarenta años agitando la mano. Cuando me acerque a ella note que de una forma forzada extendió su mano para saludarnos yo la salude algo extrañado y me presente. Ella haciendo la famosa reverencia se presento diciendo que se llamaba Akiko , que estaba a mis servicios y era un honor en conocerme. Yo trate de no reírme por lo forma del saludo y yo hice lo mismo tratando de guardar la misma solemnidad.
No se preocupe – me dijo, al parecer se había dado cuenta de mi extrañeza - ahora como esta en Japón hay que hacer las cosas a la forma Japonesa. Viví unos años en estados unidos y estoy acostumbrada a la cultura occidental… ¿pasa algo malo?
Por lo visto no pude disimular mi sorpresa cuando la escuche hablando también ingles y con un acento tan aceptable.
No, ninguno – le conteste – me sorprendió un poco que hablara tan bien usted ingles. Probablemente el mejor ingles desde que llegué a Japón.
Ella se sonrojo un poco y contesto – Usted tiene una boca muy dulce.
Yo me quede con los ojos muy abiertos de sorpresa. ¿Acaso eso había sido una insinuación, o tal vez una traducción mal echa? Había escuchado que los Japoneses eran bastante liberales pero a esta nivel es un abuso.