Por lo que decidí esconderme en un rincón en lo que todas las personas pasaban y espere a que comenzara a avanzar el tren para buscar un lugar donde guardar mi maleta.
En la parte trasera del vagón entre el último asiento y la pared había suficiente espacio para dejar mi equipaje y lo hice un poco preocupado ya que estaba muy cerca de la puerta de salida y mi asiento a la mitad del vagón, me preocupaba que me robara pero como no tenía opción me resigne y espere que no hubiera ningún accidente.
Como estaba un poco nervioso recordé que en ninguno de los dos trenes me habían pedido boleto al entrar al vagón y que nadie había pasado verificándolos, la verdad me desconcerté un poco. Había visto de primera mano su nivel de organización pero hasta ese punto llegaba la honestidad, considerando el costo del boleto aproximado de doscientos dólares y la vigilancia era mínima, me tenía muy sorprendido. Me fui tranquilizando poco a poco creyendo en la honestidad y el orden Japonés, aunque no por eso dejaba de buscar mi equipaje de vez en cuando para ver que todo estuviera en orden.
El viaje era de cuatro horas, y como podrán imaginarse lo último que deseaba era seguir viajando pero pronto estaría en mi nueva casa y recordando esto comenzaron nuevamente mis preocupaciones. Había hablado con la persona que me iba a recoger y llevarme a mi casa, pero no había estado preocupado por las comidas, los servicios, la cama, el transporte. Si había tenido problemas comunicándome en un aeropuerto internacional como seria ahora en un pueblo abandonado de Dios. Fue ahí donde me di cuenta del problema real los japoneses, al menos en la televisión, comen pescado con arroz y yo no como pescado. Tal vez sea porque es muy caro, tal vez por costumbre o tal vez porque no hay, esta última era la más preocupante de todas.
Había transcurrido un par de horas y varias paradas, mi cuello me empezaba a doler de tanto voltear a ver mi maleta y había fumado tantos cigarros pensando en mis preocupaciones que mi cenicero estaba lleno y se me habían terminado los cigarros, aproveche el pretexto y fui a mi maleta para revisar que estuviera bien… perdón quise decir por más cigarros.