Me explicaron a detalle era la estación y de donde a donde tenia que caminar para transbordar, como comprar los boletos y algunos detalles mas para poder llegar sin problema. Les deje mis maletas para que las mandaran por paquetería a la casa y únicamente me lleve ropa para unos días. Terminando la platica con el, fui a desayunar y me prepare para el nuevo andar sobre rieles de acero.
Tome el camión de regreso al aeropuerto listo para enfrentarme a la aventura, esta vez comido, dormido y con poco equipaje tenia que ser la historia distinta.
Llegando al aeropuerto baje tres pisos para llegar a la entrada del tren, me forme en la fila para comprar el boleto. Una vez que toco mi turno le dije a la señorita que quería tomar el narita express para Tokio y el nozomi hacia el sur. Como era de esperarse no hablaba casi nada de ingles y comenzaron los problemas, trataba de decirme algo que yo no entendía y por lo visto ella tenia que hacer la pregunta. La fila se iba agrandando y nosotros sin llegar a una comunicación aceptable llego el supervisor y comenzó a hablar conmigo ya con ingles más entendible.
Señor – me dijo – única duda que tener para boleto es si tu fumar.
Si fumo – conteste desconcertado – ¿hay algún problema que sea fumador?
No, ningún problema – contesto apresurado – ¿Querer fumar en tren?
Desconcertado pregunte – ¿Tiene algún costo adicional?
Mismo precio – Me contesto.
Esta bien el de fumar – conteste incrédulo, era mucho el tener las áreas de fumar en los aeropuertos como para poder fumar en el tren. Pague mi boleto con mi tarjeta, verifique que la tarifa fuera la misma y me fui al anden por que abordaba en quince minutos.
Llegué al andén y examine los boletos con detalle. Tenía media hora para transbordar de uno a otro pero debía de ser suficiente tiempo para llegar sin problemas. Me puse a examinar la estación de tren y se veía bastante ordenada y muy señalizada. Empecé a ver las pantallas y los números de carros y me coloque en el mío, solo hacia falta que llegara el tren.
Había logrado hacer todo solo y estaba satisfecho, pero una vocecita dentro de mi, me decía que preguntara. Mi tranquilidad se volvió duda y me acerque con un oficial que estaba cerca de preguntar si no había cometido un error.