Me dijo que estaban organizando todo para irme en tren, que el viaje seria de aproximadamente de cuatro horas y que no tendría ningún problema. Me pidió que bajara a las ocho de la mañana del día siguiente para mostrarme el itinerario. Definitivamente la tarjeta de crédito había hecho la diferencia.

Llegando al restaurante pedí una mesa y una botella de vino tinto para relajarme, una ensalada y un corte de carne, para así poder recuperar mi autoestima. La verdad me dejo un poco decepcionado la comida. Tal ves fue mi error el esperar que la comida fuera de un restaurante latino. La ensalada tenía un sabor raro y el corte no era especialmente jugoso, la preparación tenía algo que ver y las especias. Tanto la carne así como los vegetales se veían frescos. Claro el precio fue bastante alto aun que la comida no lo valía, si lo hacia el recuperar mi auto confianza.

Cuando regrese al cuarto me di cuenta del tipo de lugar en el que me estaba quedando. Era un cuarto bastante pequeño aun que bien distribuido. Tenia únicamente una cama individual y los espacios eran bastante reducidos. Parecía que querían aprovechar el mas mínimo rincón. La sobriedad era algo que respetaban mucho por lo visto, el precio de la habitación había sido bastante respetable y tuve el mismo sentimiento que con la comida, había algo extraño, pero mi felicidad de tener una cama era más fuerte. Ya habría tiempo para analizar todo con detalle.

Me puse a ver un rato la televisión antes de dormirme y revise mis notas de viaje cuando descubrí que había dicho ciento cincuenta y cuatro veces “sumimasen”. En el transcurso de cinco horas hice algo por lo que tuve que disculparme ciento cincuenta y cuatro veces. Si era un problema, un toro hubiera roto menos cristales en una cristalería. Sabia muy bien que mi estado no había ayudado mucho, pero habría que analizar muy bien todo ya que iba a ser mi residencia por algún tiempo y no quería llamar demasiado la atención, además que creía importante el poderme adaptar a mi nueva sociedad.

La mañana siguiente me bañe y baje a ver al conserje para ver que había conseguido. Aun que no era el mismo el plan era bastante sencillo iba a tomar el narita express hasta Tokio y de ahí el nozomi, transbordar a una línea local y llegaba a mi destino.

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