Igual que con los boletos de avión fui de taquilla en taquilla tratando de conseguir un hotel pero únicamente eran para confirmar las reservaciones ninguna para hacerlas. A mi se me hacia bastante raro eso pero no los juzgaba ya que después de cuarenta y ocho horas sin dormir, sin bañarme ni comer debía de tener un aspecto bastante deplorable. También ya estaba muy cansado de tanto estar acarreando las maletas, solo quería dormir.
No pude conseguir ningún hotel y estaba sentado como un pordiosero en las bancas del aeropuerto al borde de la crisis cuando veo pasar frente de mí unos pilotos occidentales y se me ocurrió una idea bastante desesperada. Los seguí y vi el camión donde se subieron, decidí subirme con ellos aun que el camión no tenia ninguna indicación, mi esperanza era que nos llevara a algún hotel. Ya estando en uno aun con mi aspecto tan deplorable la tarjeta de crédito hablaría por mi llegando al hotel.
El viaje se me hizo bastante corto aun que fue seguramente por que me quede dormido. Llegando al hotel, el maletero me ayudo con las maletas y pedí un cuarto. La recepcionista me dijo el monto del cuarto y que tenía que hacer el pago por adelantado. La verdad no la juzgo, viendo mi aspecto fue un milagro que me dejaran entrar. Le di la tarjeta de crédito y paso sin problema. No pude más que suspirar de tranquilidad. Había encontrado un oasis en el desierto y tenia que aprovecharlo.
Antes de subir al cuarto fui con el conserje y le pedí apoyo con los boletos de avión, le explique la situación y le pedí que me apoyara de la mejor forma que pudiera. Me dijo que no me preocupara que en una hora me tendrían respuesta. Decidí ir a bañarme y bajar a cenar. Al llegar al cuarto me di cuenta que el hotel al que había llegado era el Nikko, al menos en la ciudad de México es bastante famoso y sonreí. Al menos entre tanto caos mi suerte me apoyaba para no perder la elegancia.
Me tome un baño en la tina largo mientras me tomaba una cerveza para relajarme. Mucho más animado, baje a cenar al restaurante y en el camino me encontré al conserje que me pidió que lo acompañara. Me explico que no habían podido recuperar mi boleto de avión.