¿Ya más tranquilo? – me pregunto mientras sacaba sus cigarros y encendía uno.

No puede evitar sonreír y mostrándole mi cigarro le conteste – ¿Quién no puede estarlo?

Me devolvió la sonrisa sincera pero bastante grotesca, claro a los supervisores de seguridad no les pagan por tener una sonrisa agradable.

Animándome un poco y recuperando mi estado de animo habitual pregunte con una sonrisa cortada – ¿Esta es la única área de fumar ó es la única por que yo estoy aquí?

En la sala dos hay otra, esta al lado de la sala donde están sus maletas – contesto secamente.
Claramente estaba viendo que no armara más caos en el aeropuerto. Continuamos con una platica ligera y terminando su cigarro se despidió, me dijo que la cena la servían a las diez de la noche y salio. Después de mi séptimo cigarro yo hice lo mismo y fui a la sala por que iba tarde a cenar.

Cuando iba entrando a la sala, las personas estaban formadas esperando a que llegara la comida. No fue muy larga la espera, además de que no tenia prisa, cuando llego la comida. Pero cual no seria mi decepción que al fijarme que era lo que nos iban a dar de comer eran sopas maruchan. Me sentí en un campo de concentración, aunque tenia opciones podía comer también los sándwiches que me dieron en el avión.

Me toco una sopa de pollo que logro quitarme el hambre y sabia mejor que los sándwiches. Me senté cerca de mis maletas trate de dormir pero no pude, estuve bastante incomodo y no quise acostarme en el piso. Me cambie de sala con mis maletas y me senté cerca del área de fumar donde pase la mayor parte de la noche esperando y esperando.

A las seis de la mañana comenzó el movimiento en el aeropuerto y busque un restaurante para comer algo pero abrían a partir de las nueve la mañana por lo que tuve que conformarme con el sándwich que nos dieron para desayunar.

Al cuarto para las ocho ya me encontraba esperando en la sala para abordar el avión. Después de documentar el equipaje nos anunciaron que había un retraso en el vuelo y que teníamos que esperar media hora mas. La media hora se volvió una hora y después dos horas. A las once de la mañana abordamos el avión. Por supuesto sin dormir y con todo lo que había pasado en el viaje estaba bastante desesperado.

Leave a Reply

CommentLuv Enabled