Todos miramos a los monitores que estaban delante de nosotros, para ver que nos deparaba el destino. La información no era nada reconfortante, íbamos a Hokkaido, que tristemente está en una isla al norte y el tiempo estimado de llegada eran dos horas. Claro, para darle un toque especial, el tifón venia detrás de nosotros. Si se caía el avión por falta de gasolina, no había problema, si quedábamos vivos venia el tifón a rematar – y yo sin seguro – Pensé mientras suspiraba.  Ya llevábamos una hora más de vuelo y faltaban aun dos más. Que buena idea el venir a Japón.

Durante la primera hora el panorama era el mismo, seguíamos pareciendo canicas en lavabo. Mi corazón se había cansado de latir tan rápido o me había acostumbrado a las últimas tres horas de baile aéreo. No me preocupaba ni el seguro, ni haber perdido el siguiente vuelo, ni que la persona que me iba a estar en el aeropuerto se quedara esperándome. Solo quería llegar a fumar, tener una comida decente y dormir en una cama. Es curioso como cuando la crisis es mayor, vamos reduciendo nuestras necesidades a las básicas.

Poco a poco fue mejorando el clima y el viaje se hizo más aceptable, aunque el movimiento del avión ya no era por el tifón si no por los brincos que daban las personas esperando su turno en el baño. Me pare un poco, para descansar los pies y nos pusieron unos vídeos de ejercicios para relajarnos y desentumirnos. El resto de la hora casi todos estaban viendo cómo íbamos avanzando hasta nuestro nuevo destino, por mi parte preferí ver otra película para relajarme.

Encontrándome más tranquilo, dormí un rato y tuve sueños sobre puros, cómodas camas y grandes banquetes. Logramos aterrizar sin ningún problema y en el momento que estábamos llegando al edificio para salir de nuestro purgatorio metálico, el avión se detuvo.

Pasaron varios minutos y el avión continuaba estático y las personas se empezaban a impacientar,  a mí esto no me preocupo mucho, ya que  estaba feliz de estar en tierra. Los pasajeros hacían mucho escándalo y las azafatas iban de un lado a otro hablando con los pasajeros pidiéndoles un poco de paciencia, debido a que el capitán no había informado la situación.

Leave a Reply

CommentLuv Enabled