¡Por supuesto que sí! – dijo con orgullo – ¡y mucho! (Claro como los latinos somos medio brutos seguimos disparándonos por un vaso de aguardiente, salimos a pasear llevando a las mujeres en las ancas del caballo y los cuatreros son los malos del país. Definitivamente no tiene un gramo de cerebro esta mujer y eso que es de un país de primer mundo)
¿Y por qué nosotros no? – pregunte ya bastante molesto.
Se quedó un momento en silencio y luego dijo triste – ¿Entonces no hay caballos ni sombreros?
Si hay – le conteste pacientemente – pero en los ranchos o cuando vamos de excursión. Fuera de que ustedes son amarillos, con ojos pequeños, delgados, de baja estatura y con una estabilidad económica bastante superior, no hay mucha diferencia. (Si, no es mucha la diferencia, es ENORME!!!)
Yo no soy tan bajita – dijo respondiendo a la hostilidad y se levanto. Era mas alta que yo, pero no por eso iba a perder.
Hay de todo en la viña del señor – dije defendiendome un poco.
Así es – contesto ella satisfecha de su victoria – ¿entonces nada de caballos, bigotes y sombreros?
No, nada de eso – respondí secamente sabiendo que le estaba rompiendo su ilusión.
Muy mal – contesto ella un tanto decepcionada – ¿pero tal vez podrías conseguir algunos? (No entiendo la importancia de esto, primero me regaña por llegar tarde y luego me sigue entreteniendo para llegar mas tarde a mi salón de clases)
Voy a tratar – conteste simplemente.
Bueno regresando al tema – dijo ella – la puntualidad es muy importante en Japón, ten mucho en cuenta eso. Tengo entendido que vas a estar trabajando a la ves que estudias y gran parte de la credibilidad de una persona es basada en la puntualidad ¿sale? (¡Claro! pero cuando tu me retrasas aun mas no hay ningún problema ¿verdad?).
Muchas Gracias – conteste seriamente – lo tendré en cuenta.
Muy bien, vamos a comenzar con la explicación de la escuela – continuo ella – y como funciona todo aquí (Una vez que ya hizo lo que quiso ahora si comenzamos ¿no?, es momento de la carta triunfal).
Perdón una duda antes de comenzar – dije
Claro adelante – dijo ella.
Sobre ese tema de las armas – dije tratando de parecer inocente – entonces ¿no esta permitido verdad?
Por supuesto que no – dijo ella con firmeza.
Entonces esta – dije mientras movía mi brazo a mi espalda – ¿Te la dejo mientras estoy en clase?
¡No! – grito y en menos de medio segundo estaba peor que calcomanía pegada en la pared mas alejada, estaba tan asustada que creí que le iba a dar un paro cardiaco.