Aun que capte el tono irónico de la pregunta decidí mejor ignorarlo, de las dos primeras Japonesas con las que trate y las dos eran bastante llevadas, además de eso se aprovechan de mi cuando estoy cansado. Tengo que empezar a recuperar terreno.
Un poco – conteste simplemente tratando de no mostrar incomodidad - al parecer el país no quería que yo llegara pero ya estando yo aquí el problema ya es suyo. – Conteste mientras sonreía. Se bien que no es la mejor respuesta que pude dar, además que fue un poco prepotente, pero necesitaba recuperarme de alguna forma, mi orgullo estaba ya bastante lastimado de todo como para seguir perdiendo.
No se si sepas, pero la policía Japonesa es muy buena – contesto con una sonrisa pícara. – aprovechando el tema, en Japón no está permitido portar ningún tipo de arma. No te vayas a meter en problemas. – Dijo esto último con mucha firmeza, tal vez demasiado firme.
Bueno – conteste inseguro – supongo que así debe de ser, como es en todos lados. ¿Alguna razón en especial por lo que comentas esto?
Bueno es que como ustedes están acostumbrados a traer siempre rifles y pistolas…
¿Rifles y pistolas? – Interrumpí.
Si – continuo – también se me hizo raro que no trajeras tu sombrero.
¿Sombrero? – conteste muy confundido.
¡Claro! – Dijo ella emocionandose – aun que me queda claro que traerte tu caballo era imposible.
¿Caballo? – dije sorprendido. – (Se sigue burlando de mí y lo peor del caso es que yo la estoy dejando) Es que deje todo eso en la casa, trate de disimular un poco vistiéndome al estilo gringo.
Ah! – Dijo ella complacida – ¿pero un día te puedes venir así vestido? para verlos como realmente son.
(¿Cómo realmente somos?, a caballo, con pistola y sombrero… solo falta que estemos en blanco y negro…) – ¿De qué hablas? – fue lo único que pude decir.
¿Qué no son así? (¿Si estará hablando enserio?) – pregunto un tanto decepcionada
¿Así cómo? – Estando bastante desconcertado.
Pues, como en las películas (Si ya se, fue mi culpa por preguntar) – contesto ella con un tono de “que poco ágil porque no me entiendes”.
¿De la películas en blanco y negro de los sesentas? – pregunte tratando de hacerla entrar en razón.
Si, si – exclamo emocionada – como de Pedrou Infante.
¿Y Japón no han cambiado en nada desde los sesenta? – le pregunte dandole la vuelta al tema, buscando que se diera cuenta sola de su error.