Platico un momento con la mujer, colgó e hizo una reverencia y dijo algo en Japonés y al final dijo “grashias”
Después de eso me retire y comencé el camino de regreso, en el camino miraba el mapa con  atención y me di cuenta que únicamente marcaba las avenidas principales. Todo parecía indicar que únicamente indicaba las avenidas donde caben al menos dos carros a lo ancho y llegué a mi departamento quince minutos después sin ningún problema.

Estando ya en el departamento, prepare todo para ir a mi primer día de clases de Japonés que era a la una de la tarde y tenía que estar descansado. Mire el mapa y la escuela estaba a treinta minutos caminando, me podía levantar tarde sin ningún problema.

Me quede viendo la televisión y me acosté aproximadamente a las doce de la noche. Di vueltas y vueltas en la cama y no pude dormir nada aun que estaba muy cansado. Me pare a las cuatro de la mañana y busque algo que hacer para cansarme pero fuera de la televisión no tenía nada que hacer, ni video juegos, computadora o libros. Trate de dormir después de un rato de mirar la televisión y únicamente pude dormir un par de horas.

Como era de esperarse estaba muy cansado y me pare a las doce de la mañana. Me arregle y me fui a la clase, se me había olvidado comprar artículos de escuela en el supermercado así que únicamente lleve una pluma. Salí de la casa al cuarto para la una, seguramente iba a llegar tarde a la escuela. Emprendí mi camino y no tuve ningún contratiempo con lo que había descubierto el día anterior y estaba frente al edificio a la una y cuarto.

La escuela estaba instalada en un edificio bastante viejo por su estructura y estaba pintado de amarillo. Entre y al lado derecho estaba una recepción y una pequeña sala. El edificio era más pequeño de lo que se veía. Al momento de entrar la recepcionista se me quedo viendo y me dijo – Ah! ¿Ceruya San?

Si – conteste.

Mucho gusto me llamo Mariko (uf! al menos sabe ingles) – dijo ella – no se si estaba informado pero las clases comienzan a la una de la tarde (Si, Solo fueron quince minutos, no es que vaya a ser diario igual).
Si me dijeron – conteste apenado – pero no pude dormir nada por alguna razón.

Ah! seguramente por el cambio de horario – contesto ella – además por lo que me platicaron tu viaje. Estuvo entretenido ¿verdad?

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